TERAPIA DE PAREJA

Algo más que la suma de dos personalidades

Una pareja es algo más que la suma de dos personalidades, ya que la relación entre ambas personas tiene entidad en sí misma. Relaciones hay tantas como parejas y cada una debe encontrar su encaje particular. No hay nada, salvo los malos tratos, que se pueda considerar patológico o disfuncional si está consensuado y aceptado por los dos miembros. Sin embargo, las parejas pueden pasar por situaciones o crisis que hacen peligrar ese encaje, o incluso no se llega a encontrar nunca.

De forma natural, las parejas intentan resolver sus dificultades por sus propios medios y, si no lo consiguen, se plantean la separación o la terapia de pareja. Para poder abordar este proceso con éxito, es necesaria la participación convencida y voluntaria de las dos personas. A veces es sólo uno los dos quien se siente insatisfecho, mientras que el otro ni siquiera es consciente. Otras, uno le da importancia o gravedad a cuestiones que para el otro son irrelevantes. Es cierto que se puede trabajar en intentar mejorar una relación de pareja con uno sólo de sus miembros, pero los resultados suelen ser limitados.

  • Dificultades en la expresión de afecto y las relaciones sexuales
  • Indecisión o controversia sobre los planes de futuro
  • Dificultades o conflictos en la esfera parental
  • Dificultades derivadas de la relación con las familias extensas
  • Sentirse más compañeros que pareja
  • Estrés y rutina que impiden encontrar espacio de pareja
  • Problema de salud física o mental en uno de los dos que afecta a la relación

Por otra parte, si os decidís a iniciar un proceso de terapia de pareja debéis tener claro que habrá que encontrar objetivos comunes a ambos, de lo contrario, no es posible llevarla a cabo (por ej. uno de los dos tiene muy claro separarse, mientras que el otro quiere intentarlo), sin perjuicio de que se pueda trabajar de forma individual con uno de los dos para aceptar la situación. Además, debéis ser conscientes de que hacer una terapia de pareja no siempre significa solucionar las diferencias y continuar la relación. A menudo, parejas que se plantean esto como objetivo, descubren, en el transcurso de la terapia, que en realidad no es lo que querían y se acaba haciendo un acompañamiento a la separación.

En cuanto a la metodología del proceso, os cuento que primero se hace una entrevista conjunta, en la que explicáis qué os está pasando y se establecen los objetivos a alcanzar. Después, se realiza una fase de evaluación para conocer mejor el sistema relacional y se inicia la fase de intervención. Las sesiones son habitualmente en pareja pero, en ocasiones, se trabaja con uno de los dos de forma individual. Por último, comentar que normalmente una pareja acude a terapia cuando tiene dificultades, pero que también es posible asistir para mejorar la relación y crecer como pareja, sin que haya nada que vaya sustancialmente mal.

Por otra parte, en caso de detectar la presencia de malos tratos no aceptaré realizar terapia de pareja, bajo ninguna excepción. Por el contrario, en esos casos se debe trabajar de forma individual: si el/la agresor/a es consciente y tiene voluntad de cambio, se trabajará con él/ella por un lado para modificar sus conductas violentas y con la persona que ha sufrido los malos tratos para ayudarla con sus secuelas psicológicas, si las hubiera (siempre con dos terapeutas diferentes). En caso contrario, en que el/la agresor/a no es consciente de su realidad, se puede trabajar con la víctima para ayudarla a desvincularse de esa relación tóxica.