TELEPSICOLOGÍA

Usando las nuevas tecnologías

ES IDEAL PARA PERSONAS ​​
  • Que quieren establecer un primer contacto y decidir si hacer una terapia presencial
  • Que por sus circunstancias personales quieren alternar la videoconferencia y la terapia presencial
  • Adolescentes que se manejan muy bien con la tecnología y les cuesta decidirse a acudir a un psicólogo
  • Con problemas de movilidad
  • Con dificultades psicológicas para salir de casa
  • Con poco tiempo libre u horarios complicados
  • Que viajan mucho
  • Que residen en un país extranjero y quieren ser atendidas en su lengua y por alguien de su cultura
  • Que residen en poblaciones pequeñas o entornos rurales donde no disponen de fácil acceso a un profesional de confianza
  • Que, por referencias o por especialidad, buscan un profesional concreto que queda lejos de su domicilio
  • Que buscan discreción (no se tienen que desplazar a un lugar físico dónde pueden ser vistas, ni estar en una sala de espera)
  • Que se sienten más cómodas y libres hablando de determinadas dificultades o emociones desde la intimidad de su casa
  • Que quieren ahorrar tiempo y dinero en desplazamientos
TIENE LIMITACIONES ​​
  • Requiere un cierto manejo de la tecnología
  • Requiere un dispositivo con acceso a Internet
  • En ocasiones la sesión se puede ver afectada o interrumpida por problemas técnicos
  • Requiere disponer de un espacio privado y tranquilo durante al menos una hora
  • No permite el contacto físico entre terapeuta y paciente
  • Hay problemas que no pueden ser abordados a distancia
  • Aunque tomo todas las precauciones de que soy capaz, no puedo garantizar 100% que la confidencialidad no se vea comprometida por algún hacker ocioso

La telepsicología es la prestación de servicios psicológicos usando las tecnologías de la información y la telecomunicación, como por ejemplo los teléfonos móviles, los ordenadores personales, las videoconferencias, el correo electrónico, webs de autoayuda, blogs, redes sociales, etc. La información puede ser transmitida tanto por vía oral como escrita, así como por imágenes, sonidos u otro tipo de datos. Igualmente, la comunicación puede ser síncrona (videoconferencia interactiva, llamada telefónica, chat) o asíncrona (e-mail, blog, red social).

Negarse hoy en día a la utilización de estos medios, tanto en el ámbito profesional como en el personal, nos convierte en analfabetos digitales y nos desconecta de una parte importante de la sociedad. Así que, con algunas dificultades y aprendiendo cada día, me puedes encontrar de diversas formas en el mundo virtual. En las redes sociales procuro hacer una tarea de difusión, información y prevención de diversos aspectos de la psicología, así como compartir pequeños tips o trucos generalistas para abordar algunas cosas muy concretas.

Sin embargo, el trabajo psicoterapéutico es algo muy complejo que requiere una interacción entre terapeuta y paciente en tiempo real y con acceso a la comunicación no verbal (gestos, miradas, tono de voz, expresión facial), tan importante para evitar malentendidos, asegurar la comunicación, transmitir emociones… Por eso, el único medio aceptable para mi forma de trabajar es la videoconferencia. Ni siquiera esta suple a la riqueza de un encuentro presencial, ya que no me permite abrazar o tomar la mano de alguien que sufre, por ejemplo, pero es lo que más se le parece. Para mí, no es posible hacer una psicoterapia seria y rigurosa únicamente intercambiando correos electrónicos o por Whats App, por poner algún ejemplo. Eso no significa que, una vez establecida la confianza y la relación terapéutica, no vayamos a utilizar el teléfono, los mensajes instantáneos o los correos electrónicos, pero siempre como métodos auxiliares y complementarios a la videoconferencia.

De la misma forma, ni ofrezco ni entiendo las sesiones puntuales y anónimas, en las que alguien pregunta alguna duda o plantea un problema al psicólogo (a menudo a profesionales diferentes cada vez) sin dar más datos personales o contextualizarlo, a modo de “consultorio”. Creo que orientar a alguien de esta forma tiene serios riesgos y es poco efectivo desde el punto de vista terapéutico.

Mi manera de hacer terapia online, pues, tiene esas y otras limitaciones, entre ellas que no abordaré determinadas problemáticas. Pero también tiene muchas ventajas y, los estudios que se han llevado a cabo hasta el momento, concluyen que tiene niveles de efectividad similares que la terapia presencial (puedes ver algunos ejemplos aquí, aquí y aquí).

Si, tras un primer contacto, decidimos que es posible iniciar una terapia online, salvo que tú y yo no estaremos en el mismo lugar físico, será prácticamente idéntica a una terapia presencial: utilizaré el mismo tiempo, prácticamente las mismas técnicas, aunque algunas habrá que adaptarlas, y garantizaré la misma privacidad y confidencialidad, así como te pediré a ti que hagas lo mismo. Asimismo, te garantizo una forma de trabajar rigurosa y escrupulosa, siguiendo los protocolos profesionales de intervención en telepsicología publicados por los colegios oficiales de psicólogos y otros organismos relevantes. Por eso, en mi centro tampoco existe una tarifa rebajada para esta modalidad, porque la psicoterapia por videoconferencia no es una terapia de menor calidad, no es un servicio low cost.

Por otra parte, siempre que sea posible, la mejor opción sería alternar las sesiones presenciales con las sesiones online.