Se puede vivir de muchos modos, pero hay modos que no dejan vivir
Fernando Savater

La vida nos pone constantemente a prueba. Puesto que no vivimos en una burbuja, estamos expuestos a acontecimientos positivos o agradables y otros que nos producen algún grado de malestar o sufrimiento. Y no sólo eso, sino que, aunque fuera literalmente posible vivir dentro de una burbuja, seguiríamos bajo la influencia de los acontecimientos internos, es decir, de nuestros propios pensamientos, ideas, imágenes mentales, recuerdos, sentimientos, sensaciones… Estas cosas que nos pasan, sea dentro o fuera de nosotros, nos provocan una respuesta, en forma de pensamiento, emoción y comportamiento, que a veces será adecuada a la situación (adaptativa), por ejemplo estar triste tras la pérdida de un ser querido, pero otras no (desadaptativa), por ejemplo no ir a trabajar por miedo a coger el metro. Cuando estás teniendo respuestas desadaptativas durante mucho tiempo que te generan sufrimiento y has intentado diferentes soluciones sin éxito, es el momento de pedir ayuda.

Por tanto, te aconsejo que busques un psicólogo si:

  • ​No puedes superar una pérdida.
  • Has sufrido algún tipo de trauma en el pasado y no puedes dejar de pensar en ello.
  • Sientes un gran malestar, sufres o estás triste en tu día a día.
  • Has dejado de hacer cosas o ver a personas que antes disfrutabas.
  • Ves el futuro con pesimismo, que nada tiene sentido, o deseas que la vida se acabe.
  • Te sientes ansioso, superado o estresado.
  • Estás irascible o defensivo, todo te molesta o estás enfadado con el mundo.
  • Tienes explosiones de ira o agresividad que te cuesta controlar o no lo logras.
  • Tienes pensamientos negativos frecuentes que te impiden vivir tu vida con normalidad.
  • Te preocupas demasiado, tienes muchos miedos o te obsesiona alguna idea.
  • Estás continuamente centrado en el pasado y en el futuro en vez de en el presente.
  • Tienes dificultades para dormir o un sueño de baja calidad (despertares, pesadillas, terrores nocturnos….)
  • Se ha alterado significativamente tu apetito o tu peso sin hacer dieta.
  • Sufres de dolores recurrentes de cabeza, estómago, pecho o bajas defensas que no tienen explicación médica.
  • Utilizas alcohol u otras drogas para evadirte y afrontar la vida.
  • Tus relaciones están dañadas y no funcionan bien (pareja, padres, hijos, amigos, etc.).
  • No estás satisfecho con tus relaciones sexuales.
  • No te gustas o no te gusta cómo es tu vida y eso te produce un sentimiento continuo de insatisfacción e infelicidad.
  • No estás satisfecho con tu forma de ser o te comporta muchos problemas (cambios de humor repentinos, todo te afecta mucho, tienes emociones muy intensas o no las controlas, te sientes solo o aislado, te cuesta conocer e intimar con los demás, crees que todo el mundo está en tu contra, vives siempre pendiente de que los demás estén bien o contentos contigo, dedicas demasiado tiempo al trabajo, te pierdes en los detalles o acabas haciendo tú todo el trabajo para asegurarte de que se hace bien…).
  • Te encuentras en una situación límite o vives un cambio muy grande en tu vida que te abruma y no sabes resolver o adaptarte.
  • Tus amigos te han dicho que están preocupados por ti.
  • Nada de lo que hayas hecho hasta ahora parece haber ayudado.

La psicoterapia es algo demasiado bueno para limitarla a las personas enfermas.

Fritz Perls

Pero también se puede ir al psicólogo sin tener ningún malestar, sino para aumentar tu potencial y hacer de la vida una experiencia mejor, como por ejemplo para:​

  • Conocerte mejor a ti mismo y desarrollar tus potencialidades.
  • Ser una persona más asertiva.
  • Desarrollar tu inteligencia emocional.
  • Enriquecer tu relación de pareja.
  • Ser mejor padre/madre.
  • Prosperar en tu trabajo.
  • Profundizar en el sentido de tu vida.
  • Etc.