La pasión es una emoción crónica
T. Armand Ribot

Así es cómo entiendo yo la psicología, de forma apasionada. Y no sé hacerlo de otra forma. Te aseguro que me voy a dejar el alma en intentar ayudarte. Pero no puedo hacerlo sola. Ambos tenemos que trabajar juntos para conseguirlo.

Mi forma de trabajar está basada principalmente en el paradigma cognitivo-conductual, que entiende que lo que nos produce el malestar no son las cosas que nos pasan en la vida o dentro de nuestro ser, sino cómo vive cada uno de nosotros esas cosas, el significado que les damos. Te lo voy a explicar mejor con un ejemplo. Uno puede asomarse a la barandilla de un ático y que le venga el pensamiento “¿Y si me tiro?”. Habrá personas que inmediatamente descartarán ese pensamiento sin darle más importancia y, a otra cosa, mariposa (aunque no lo creas, es un pensamiento automático muy común). Sin embargo, otras personas se quedarán preocupadas por mucho tiempo por haber tenido ese pensamiento, sentirán ansiedad, pensarán que algo en su mente está mal.

Además, la orientación cognitivo-conductual postula que la conducta humana (y animal) se rige por un sistema de refuerzos que la mantienen o la hacen desaparecer. Es decir, que las personas tendemos a repetir o no un comportamiento en función de las consecuencias que tiene para nosotros. Por ejemplo, las personas que se han quedado muy preocupadas por tener el pensamiento acerca de tirarse por una barandilla probablemente experimentarán ansiedad cada vez que se acerquen a un sitio elevado, por temor a que vuelva el pensamiento y puedan acabar precipitándose al vacío. Seguramente, empezarán a evitar acudir a esos lugares y con ello, experimentarán que su ansiedad se reduce por lo que la evitación de lugares elevados será una conducta que se repetirá. Por el contrario, para otras personas, estar en un sitio elevado no tendrá ningún efecto sobre su estado emocional, por lo que no desarrollarán este mecanismo de evitación.

Y ¿qué explica que unas personas den un significado a las cosas y no otro? ¿O que algo sea reforzante para unas y no para otras personas? Pues de su “mochila”, es decir, de lo que cada uno lleva consigo: su predisposición biológica, su herencia genética, su sistema de creencias y valores, sus rasgos de personalidad, la educación que ha recibido, su conjunto de experiencias, su historia de aprendizaje (refuerzos), etc. Este conjunto de elementos, único para cada persona, es lo que determina cómo las personas pensamos, sentimos y actuamos. Tendremos que averiguar el contenido de esa mochila para identificar lo que está mal guardado o pesa demasiado. Para saber qué cosas no queda más remedio que aceptar y aprender a vivir con ellas y cuáles otras podemos cambiar y mejorar y ponernos manos a la obra para conseguirlo.

Y lo haremos juntos. En equipo. En mi consulta, el paciente y la relación que establezcamos entre ambos son una pieza clave del proceso y el éxito del tratamiento. Necesito que te comprometas, que tengas confianza en mí y en las técnicas o ejercicios que te proponga y que los lleves a cabo. El nivel de colaboración que exige no siempre es fácil, porque comporta esfuerzo (dejar de hacer lo que siempre has hecho, salir de tu zona de confort, trabajo entre sesiones, compromiso, …) y cierto sufrimiento (incertidumbre, dudas, remover cosas dolorosas, descubrir cosas de ti que no te gustan…), ambos necesarios para el cambio. Pero la recompensa… ¡es el top!

Por otra parte, aunque la base de mi trabajo es mayoritariamente cognitivo-conductual, procuro estar constantemente actualizada en los avances científicos en el campo de la psicología y mantener la mente abierta y flexible. Por eso utilizo también otras técnicas y herramientas si me parecen útiles y adecuadas para ti. Además, cuando es oportuno, me mantengo en contacto y coordinación con diferentes profesionales del campo sanitario o psicosocial (psiquiatras, médicos de cabecera, trabajadores sociales, educadores, profesores, mediadores, etc.) que puedan estar trabajando contigo o a los que sea necesario derivarte.

En definitiva, trabajo desde una perspectiva holística e integradora, para llevar a cabo una psicoterapia que pretende que cada paciente (re)descubra y ponga en marcha sus propias soluciones, así como enseñarle nuevas estrategias de afrontamiento de los problemas y dificultades que tiene en su contexto particular. La combinación de técnicas y estrategias será individualizada y diferente en cada caso, porque la psicoterapia es un tratamiento único e intransferible, hecho a medida para cada persona en función de sus necesidades.